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AMAPASE

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AMAPASE avanza que se evitarán discusiones en un tema recurrente como es la vivienda.

AMAPASE avanza que se evitarán discusiones en un tema recurrente como es la vivienda.

"Estas novedades reducen el conflicto y benefician sobre todo a los niños".

La Asociación Alavesa de Padres y Madres Separados cree que todos los vascos percibirán los beneficios de estas medidas.

Los vascos separados o divorciados tendrán un acceso preferente a las viviendas de alquiler de protección oficial, gracias al acuerdo alcanzado por la Federación de Euskadi de Madres y Padres Separados Kidetza y el Departamento vasco de Vivienda. De este modo, la consejería del Gobierno Vasco atiende la demanda más prioritaria que viene haciendo pública este colectivo, puesto que hasta el 82% de los progenitores no custodios que contactaron el año pasado con la Federación no disponía de alojamiento. En Álava se realizaron 800 divorcios el pasado año y alrededor de 6.000 en toda Euskadi. No obstante, seis de cada diez ex cónyuges podrán beneficiarse de esta medida, según mantiene Kidetza, que presentó ayer el acuerdo junto con el consejero de Vivienda y Asuntos Sociales, Javier Madrazo. Tras el consenso alcanzado, los padres y madres separados o divorciados se integrarán en un cupo social específico, junto con el resto de colectivos necesitados de especial protección, a la hora de acceder a un concurso de vivienda protegida, aunque sólo en régimen de alquiler.

Con esta medida se amplía el número de beneficiarios de este cupo especial, puesto que en 2004 Lakua ya estableció uno para el acceso de las familias monoparentales y otro de especial protección para las víctimas de la violencia de género. Además, el pacto amplía el abanico de acceso a las listas de Etxebide y a las adjudicaciones de VPO, tanto en alquiler como en venta, a todos los vascos separados o divorciados que carezcan de vivienda, o bien, obtengan por la venta del domicilio ex conyugal un importe neto de menos de 75.000 euros, cuando hasta ahora se establecía como cantidad límite los 72.000 euros.

PROTECCIÓN DEL MENOR Uno de los alegatos con los que Kidetza argumentaba la demanda de VPO para sus usuarios era la protección del menor. En su propuesta, argüía que en la mayoría de las sentencias de separación o divorcio se adjudica el hogar conyugal al progenitor custodio, al fin de que el menor tenga un hogar digno. Sin embargo, el colectivo achacaba a la consejería de Vivienda que no se tenía en cuenta que el menor "pasa con el no custodio una media de 126 días al año". "Las administraciones no pueden ignorar que el 50% de las parejas continúa pagando créditos hipotecarios después de la separación", añadían. Por eso, a partir de ahora los padres no custodios podrán solicitar que se tenga en cuenta a los hijos a efectos de las dimensiones o número de habitaciones de la vivienda, una vez que haya resultado adjudicatario en el sorteo de Etxebide. Como indicó el presidente de Kidetza, Justo Saez, de esta forma los hijos se relacionarán "en condiciones dignas" con ambos padres. En el caso de que la custodia de los hijos sea compartida, ambos progenitores podrán hacer constar en su solicitud a los hijos. Aparte de estas consideraciones, el pacto reduce el tiempo de espera para acceder a una VPO por parte de los progenitores no custodios. Si antes debían esperar dos años, ya que se les consideraba propietarios del piso ex conyugal, ahora podrán inscribirse en las listas de Etxebide al día siguiente de la separación. Todas estas aportaciones para el colectivo recogidas en el acuerdo aseguran, según coincidieron en señalar tanto Madrazo como Saez, una "reducción de la conflictividad" en este tipo de procesos, además de evitar que la inestabilidad de la pérdida del domicilio original derive en situaciones de marginación social. No obstante, la integrante de Kidetza, Isabel Ruiz, incidió en que todavía muchos hombres quedan desamparados por un "mal" uso puntual de la Ley de Violencia de Género por parte de las mujeres con el fin de lograr la custodia de los hijos o la titularidad del hogar conyugal. >a.ú.s.

Padres Separados

Padres Separados

Leo en el periódico que los padres separados piden al Gobierno vasco pisos protegidos para poder tener una vida 'normalizada' después de la separación y un lugar donde estar con sus hijos en los días de 'visita'. Me parece una petición razonable, dado que, como bien dicen, el divorcio supone una ruina para los padres, principalmente, y lleva a muchos a refugiarse en casa de sus padres o en pensiones. Pero yo iría más allá. Exigiría un cambio en las leyes que ahora mismo rigen las separaciones y divorcios, y haría que éstas no supongan para uno de los conyuges, mayoritariamente el padre, una pérdida de nivel de vida que hace que la desesperación y la impotencia hagan mella en ellos. Debería ser obligatorio el reparto de bienes comunes a partes iguales, de esta manera los dos tendrían las mismas oportunidades para comenzar una nueva vida. Realmente la Ley del Divorcio que ahora existe es discriminatoria y favorece única y exclusivamente a la madre. El padre es el que tiene que abandonar su hogar, 'visitar' a sus hijos los días establecidos y mantener una casa aunque no tenga derecho a su uso. ¿No queremos igualdad las mujeres? Pues en esto no nos podemos convertir en víctimas y 'aprovechar el tirón mediático' para sacar beneficio.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060425/prensa/noticias/Cartas_OPI_VIZ/200604/25/VIZ-OPI-208.html

El elevado precio de los alquileres obliga a cientos de vitorianos a compartir piso.

El elevado precio de los alquileres obliga a cientos de vitorianos a compartir piso.

El 40% de los hombres separados debe optar por esta fórmula para poder llegar a fin de mes.

No sólo estudiantes. Compartir piso no es ya un fenómeno exclusivo de universitarios desplazados del domicilio familiar. La carestía de los alquileres en la capital alavesa obliga a centenares de vitorianos a renunciar a una vivienda para sí solos y a conformarse con una habitación con derecho a cocina, baño y, en ocasiones, sala de estar.

El aumento de esta tendencia se ve de forma clara en la sección de oferta y demanda de alojamientos de los periódicos y de otro tipo de publicaciones. Más de 70 personas buscan una habitación en estos momentos a través de Internet. «Los anuncios vienen a durar una semana. Cada día entran de 20 a 25 nuevos», detalla el joven Imanol Montoya, que gestiona una web especializada.

Montoya y sus tres hermanos crearon 'alkila.net' después de haber vivido en países como Irlanda, Alemania, Italia, Francia y Canadá, «donde el alquiler por Internet funciona muy bien». El perfil de los usuarios de su página es el de estudiantes en un 60% de los casos. El 40% restante reúne a gente de todo tipo «incluso de 40, 50 y hasta 60 años», comenta.

Un colectivo importante en este nuevo mercado es el de hombres divorciados. Según un informe de la Asociación de Padres y Madres Separados de Álava (Amapase) entre el 40% y el 45% de los varones que rompen su relación de pareja o matrimonial tiene que recurrir a compartir piso para poder llegar a fin de mes. «No pueden acceder a una vivienda completa», explica la vicepresidenta del colectivo, Marisol Palacios.

Y es que, al ser la mujer quien se queda en la mayoría de los casos en el domicilio conyugal por tener la custodia de los hijos, buscar cobijo en un mercado desorbitado como el vitoriano no es tarea en absoluto fácil. Sobre todo, cuando hay que pasar cada mes la pensión por alimentos y, en ocasiones, hacer frente al pago de la hipoteca del piso en el que ya no se reside.

«La situación es sangrante», se queja Palacios. «Muchos hombres no tienen una vivienda digna para poder estar a gusto con sus hijos. Por ello, reclamamos un cupo de pisos para padres separados en los sorteos de pisos. Al fin y al cabo, funcionan como familias monoparentales», argumenta. La dirigente de Amapase añade que el nuevo Código Civil en el que se establece la custodia compartida, debe provocar un cambio en la normativa de los sorteos. «Ya no sirve la disculpa de que no les corresponde la guarda de los hijos», recalca.

Los precios de las habitaciones son elevados. Un vistazo a los más de 120 anuncios que figuran en una publicación especializada en este tipo de mercado revela que es muy difícil encontrar algo por debajo de los 200 euros al mes y el precio medio se sitúa en los 300. Cuando la habitación ofertada es doble y cuenta con baño propio en un piso con todo tipo de servicios -DVD, línea ADSL, entre otros- se llegan a pedir 500 euros.

Además de personas separadas y de jóvenes con salarios insuficientes para asumir en solitario un alquiler que nunca baja de los 600 euros al mes, los inmigrantes constituyen también un grupo numeroso de demandantes de pisos compartidos. Dentro de este colectivo, según ha podido comprobar EL CORREO, figura incluso un importante número de parejas. 
 

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060424/prensa/noticias/Alava/200604/24/ALA-ACT-276.html

La vida de Iñaki dio una vuelta cuando se separó de su mujer hace cuatro años.

«La vida te da la vuelta en un abrir y cerrar de ojos. Y pasas de vivir cómodamente a no tener nada, ni siquiera un hogar». Son palabras de Iñaki, un donostiarra de 45 años que oculta su verdadera identidad bajo un falso nombre. Prefiere «no dar pistas» y no salir retratado en este reportaje porque está a punto de firmar su divorcio, un proceso que dura ya casi cuatro años y que le ha dejado profundas secuelas psicológicas. Pese a todo, quiere contar su testimonio «para que sirva de ejemplo y las autoridades se enteren de cómo estamos los hombres separados». Su «pesadilla» comenzó en septiembre de 2002, cuando su mujer le pidió la separación después de siete años de matrimonio y ocho de noviazgo. Entonces ambos compartían un piso en Donostia y, lo que es más importante, un hijo de corta edad. «Se veía venir», dice Iñaki. «Mis hermanas me avisaron, pero fue demasiado tarde. Me veían muy enamorado y no querían meterse en mi vida».

La falta de comunicación entre la pareja, y especialmente, los problemas económicos que atravesaban fueron el detonante de la separación. Las disputas para repartirse los bienes comenzaron enseguida. «Toda la culpa la ha tenido el maldito dinero. Mientras la economía funcionó bien, en casa teníamos de todo. También amor», dice el donostiarra.

Sin embargo, su historia se empezó a torcer cuando el negocio que regentaba en la capital guipuzcoana cayó en picado. «Tuve que cerrar la tienda y como el solvente en la pareja era yo, luego llegaron los problemas».

La custodia del hijo

«Mis ex suegros se instalaron pronto en casa para hacerme la vida imposible -continúa Iñaki-. La familia de mi ex mujer se portó horriblemente mal hasta niveles inconfesables, incluso delante de mi hijo. El piso era mío. Yo lo había pagado casi íntegramente, pero querían que me fuese para alegar abandono de hogar. Ella consiguió la custodia del niño y también se quedó con el piso». Iñaki subraya que en el 98% de los procesos de separación la custodia de los hijos recae en manos de la madre, una situación que cree «poco ajustada a la realidad». Reivindica la custodia compartida, porque «el hijo, bajo ningún concepto, debe sufrir nunca la ruptura matrimonial, y tampoco puede ser moneda de cambio. Se le debe dar cariño por las dos partes. Padre y madre tienen que ser capaces de llegar a un entendimiento», sentencia.

De la noche a la mañana Iñaki se vio en la calle. «Todo cambió. Perdí las amistades, la casa y el trabajo. Muchos separados se refugian en casa de sus padres, pero yo soy huérfano. Me vi completamente solo». Durante un mes durmió en casa de unos amigos, luego pasó tres meses en otro domicilio y un año más compartiendo casa. Ahora vive en un albergue de San Sebastián. Su estancia sólo podrá alargarse durante tres semanas más. «Normas de la casa», dice Iñaki. Así que busca «desesperadamente» un piso para compartir y donde poder estar con su hijo al que no ve desde hace meses. «Tengo su regalo de Reyes guardado para dárselo cuando le vea», se sincera Iñaki.

Tras meses de duros conflictos con su ex mujer, la vida de Iñaki volvió a dar un giro cuando recayó en la Asociación Guipuzcoana de Padres y Madres Separados. «Ellos tienen la llave para solucionar cualquier separación. Para mí han sido como una familia. Me he encontrado solo en muchas ocasiones y gracias a ellos he podido salir adelante», confiesa Iñaki. Su futuro, dice, es ahora incierto. Al igual que en la vivienda, en el trabajo también le persigue la temporalidad. «Donostia me ha ayudado mucho, pero sigue siendo una ciudad cerrada para los jóvenes y para las personas sin recursos».

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060423/prensa/noticias/Otros/200604/23/VIZ-SUBARTICLE-017.html

La custodia compartida rebaja la conflictividad

La custodia compartida rebaja la conflictividad

Pedro Diaz ,Presidente de la Asociación de Padres y Madres Separados de Vizcaya y miembro de la Junta de Kidetza.

Diaz asegura que hay que <<dejar de lado las rencillas con las ex-parejas>> y pensar en el bien de los niños

La Ley de Familia francesa, en la que se establece la custodia compartida y la mediación familiar como opción preferente, ha logrado rebajar el número de separaciones conflictivas de forma espectacular.
-La normativa gala prima el bien de los hijos. El niño tiene derecho con fuerza de ley a ser protegido y educado por su padre y por su madre. El derecho es del hijo, no de los progenitores.

-También establece la disolución de gananciales.
-No cabe duda de que es la mejor solución para las dos partes. Nos separamos, vendemos el piso, repartimos el dinero y aquí paz y después gloria. El problema es que hoy en día la vivienda es un artículo de lujo y la venta de una casa no alcanza para comprar dos. Las administraciones deberían conceder ayudas para facilitar el acceso de este colectivo a un piso digno. La vivienda es una fuente inagotable de conflictos. Quedarse sin ella significa prácticamente la ruina y esa circunstancia imposibilita que en muchas ocasiones el progenitor no custodio no pueda pasar la pensión.


-Y empieza la guerra.
-Una guerra que puede llegar a prolongarse años y no beneficia a ninguna de la partes. En este sentido, la custodia compartida reduce enormemente la conflictividad, lo que ocurre es que para que sea efectiva son necesarias dos viviendas. Según un estudio realizado en Francia, los hijos que viven sin uno de sus progenitores, sin esa comunicación que para el desarrollo infantil es fundamental, suelen tener problemas en la adolescencia.

-La legislación española también contempla la custodia compartida, sin embargo no ha tenido el mismo éxito que en Francia ¿Qué falla?
-Pues que la vivienda es muy cara y no hay ayudas. Es muy triste, pero en las separaciones donde las dos partes son solventes económicamente no suelen tener problemas para llegar a un acuerdo de custodia compartida.
 Insisto en que el problema no es tanto que los padres no quieran compartir la educación de un hijo -la mayoría de los progenitores custodios quieren que su ex pareja participe-, como el hecho de que no tener la custodia del niño significa renunciar a la casa. Y renunciar a la casa es la ruina.

Violencia velada

-¿Cómo afrontan los hijos de padres separados este tipo de situaciones?
-Los niños son las verdaderas víctimas porque en las separaciones conflictivas hay una violencia velada a la que nadie pone freno. Los hijos lo captan todo. He visto casos en los que un niño está comiendo un helado que le ha comprado su madre y lo tira al suelo en cuanto ve a su padre. Es lo que se llama síndrome de alienación parental. El pequeño asume las palabras, expresiones y gestos del progenitor con el que pasa la mayor parte del tiempo. La fotografía final es la de un pequeño que no quiere saber nada del padre no custodio. Lo llega a odiar.


-Ni con papá, ni con mamá.

-El contacto con ambos progenitores es fundamental. Nunca hay que perderlo. Te separas de tu pareja, pero no de tus hijos.-El contacto con ambos progenitores es fundamental. Nunca hay que perderlo. Te separas de tu pareja, pero no de tus hijos.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060423/prensa/noticias/Otros/200604/23/VIZ-SUBARTICLE-017.html

Luis se divorció hace un par de años. Antes de separarse, este administrativo bilbaíno vivía en un piso de 80 metros cuadrados con su mujer y su hija. Pero la convivencia fue «empeorando» y decidieron poner fin a diez años de matrimonio. «Fue el principio del fin», resume. Pasó de vivir «como cualquier familia normal de clase media» a la «ruina». De ver a su niña «todos los días» a compartir con ella «tres tardes a la semana» y un «fin de semana alterno». De un piso en un barrio de la capital vizcaína a «una habitación alquilada a más de treinta kilómetros de Bilbao». «De pagar una hipoteca de 600 euros» a seguir pagando «la misma hipoteca, más la renta y los gastos de manutención de la pequeña», con el mismo sueldo de 1.200 euros que tenía antes de divorciarse. «Lo único que quiero es una casa decente donde poder estar con mi hija, pero mis ingresos ya no me dan para más», lamenta.


La de Luis es la historia de «cientos», «miles» de separados y separadas del País Vasco. Personas que llevaban una vida normal y que a los 40 años se ven obligados a «regresar a casa de sus padres», «vivir en cámpings» o «refugiarse en albergues municipales» porque no pueden afrontar los gastos de una separación. La vivienda ha disparado el número de separaciones conflictivas en Euskadi, especialmente en el caso del territorio vizcaíno, donde los divorcios por la vía del contencioso se han incrementado en un 30% en el último año. «El que pierde la casa, queda en la ruina», se puede leer en una de las miles de páginas que circulan en Internet sobre el tema.


La Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados, KIDETZA, ha decidido dar un paso al frente «para tratar de atajar una realidad cada vez más frecuente en Euskadi». A través de una extensa carta dirigida al viceconsejero de Vivienda, responsables de KIDETZA han reclamado al Gobierno vasco la creación «urgente» de un «cupo específico de pisos de protección oficial en régimen de alquiler o propiedad destinados al colectivo de personas divorciadas con hijos», además de habilitar «viviendas protegidas de carácter transitorio para el sector de separados que se encuentren en situación de necesidad, dando preferencia a los que tengan hijos». De momento, el único compromiso que la asociación ha logrado arrancar al departamento dirigido por Javier Madrazo es una reunión el próximo mes de mayo y la promesa de «estudiar» y «analizar» sus propuestas de cara a la elaboración del próximo plan director de vivienda.

150 días al añoLos datos son reveladores. Un informe realizado el año pasado por la Federación de Asociaciones de Padres y Madres Separados asegura que «la mayor parte de los padres que disfrutan de la custodia de los niños estarían dispuestos a vender el hogar conyugal tras separarse si tuviesen garantías de poder adquirir un piso a precios módicos en un tiempo breve o con seguridad». La vivienda es uno de los «principales focos de conflicto» en los procesos de separación, según reconocen nueve de cada diez personas atendidas por los técnicos de Kidetza, mientras que el 80% precisa que no tuvo un lugar donde alojarse tras el divorcio.


La solución al problema de la vivienda es «compleja, pero no imposible». Para el presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres Separados, Justo Sáenz, es fundamental que la nueva legislación del divorcio vaya acompañada con unas medidas sociales que favorezcan la guardia y custodia compartida y el bienestar del menor. «En la situación actual en la que el régimen de comunicación es cada vez más flexible y los hijos llegan a pasar una media de 150 días al año con el padre no progenitor, no se puede permitir que los niños pasen ese tiempo en una habitación compartida o un cámping. Hay que garantizar el derecho de los menores a una vivienda digna», precisa el presidente de la asociación vizcaína de madres y padres separados, Pedro Diez.

Más información
www.kidetza.com

945 259831 (Álava)

661 415855 (Vizcaya)

943 292496 (Guipúzcoa)

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060423/prensa/noticias/Otros/200604/23/VIZ-OTR-015.html

Advierten de denuncias falsas de maltrato en separaciones.

Advierten de denuncias falsas de maltrato en separaciones.

Kidetza, Federación de Euskadi de Padres y Madres Separadas, advirtió ayer de que durante 2005 se produjo un aumento de denuncias «falsas» interpuestas por malos tratos con el objeto de conseguir acuerdos «ventajosos» en el momento de la separación. Esta es una de las conclusiones de la memoria del ejercicio pasado, que fue presentada ayer.

 

GASTEIZ. Kidetza, Federación de Euskadi de Padres y Madres Separadas, se mostró ayer preocupada ante el incremento de denuncias «falsas y la utilización incorrecta de la ley de violencia de género» para poder conseguir unos acuerdos «mucho más ventajosos» en el momento de la separación. Recordó, en este sentido, que los jueces han advertido de que existen casos en los que la presunta víctima está provocando que el supuesto agresor quebrante la orden de alejamiento.

Esta inquietud quedó patente ayer durante la presentación de la memoria del pasado ejercicio, donde la federación remarcó el aumento de la demanda de sus servicios, «por estar integrados en un programa global e integral». Dentro del servicio de orientación jurídica, la mayor demanda entre las personas que no han iniciado los trámites de separación, fue la obtención de información ante separaciones, así como los derechos y obligaciones de la pareja. Entre los ya separados, se solicitó sobre todo orientación ante el incumplimiento del régimen de visitas o del pago de pensiones.

Aumentó, además, la inquietud por parte de los hombres en torno a la guardia y custodia compartida. Las personas que llevan tiempo separadas muestran interés sobre el modo de liquidar las sociedades gananciales, generalmente, la vivienda que en su día compartieron con su ex pareja e hijos.

Ante esta situación, Kidetza destacó la importancia de la mediación familiar, un servicio de profesionales «neutrales» que va a tratar de «ayudar a esa pareja a que llegue al mejor acuerdo posible para su vida futura».

Respecto al servicio de orientación familiar y cooparental, destacó la diferencia entre una ruptura de pareja o una paternofilial. Subrayó el aumento de la implicación del hombre en la educación y cuidado del menor. Así, los regímenes de visita han pasado de ser quincenales a dos y hasta tres veces semanales.

Maltrato de adolescentes

Consideró necesario que se recomponga la relación de los adolescentes con sus progenitores, ya que «están surgiendo situaciones de chantaje, maltrato sicológico e incluso de violencia física» hacia estos últimos. Anunció, en este sentido, que el servicio de mediación familiar y sicológico están ya intentando dar salida a dicho problema.

Kidetza reclamó la implicación de las instituciones y, especialmente, de las diputaciones y ayuntamientos. A su entender, es «imprescindible» una actuación específica «muy urgente» para facilitar viviendas de alquiler social o protección oficial al sector de personas separadas y divorciadas. Solicitó, asimismo, a los jueces que no tengan «reparo alguno» al conceder la guardia y custodia compartida.

Durante 2005 atendieron a 941 personas.

Durante el ejercicio 2005 pasaron por las asociaciones de la Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados 941 personas, y se atendieron 1.335 consultas vía email o telefónicamente. En cuanto a géneros, el porcentaje es bastante equilibrado, aunque es mayor el número de mujeres, el 55%. La edad media estuvo comprendida entre los 26 y 45 años, con uno o dos hijos. La mayoría de los que acudieron por primera vez no habían iniciado los trámites de separación, que se solicitaron por mutuo acuerdo.

gara.euskalherria.com/idatzia/20060305/art154419.php

Kidetza pide que la ley del suelo destine un cupo de viviendas a separados.

Kidetza pide que la ley del suelo destine un cupo de viviendas a separados.

LA NECESIDAD DE UN HOGAR ES URGENTE EN EL 92% DE LOS CASOS

La mayoría, tras residir en casas de familiares, viven en pisos de alquiler compartidos, pensiones y campings.

vitoria. La mayoría de hombres separados no sólo pierde el contacto diario con sus hijos. También su domicilio. Este panorama afecta al 80% de padres no custodios que, tras vivir de forma transitoria en la casa de algún familiar, pasa a compartir un piso de alquiler o se distribuye entre campings y pensiones. No es extraño, por tanto, que la vivienda genere grandes conflictos en el proceso de divorcio. Para paliar este obstáculo, la Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados exigió ayer en Vitoria que la futura Ley vasca del Suelo contemple cupos específicos de casas en alquiler o de protección oficial a estas personas.

La memoria de Kidetza correspondiente al pasado año justifica esta solicitud, ya que el 92% de los varones que rompe sus vínculos emocionales tiene una “urgente necesidad” de vivienda. Pero la situación no es mucho más favorable para los progenitores custodios. Muchos de ellos no dan el paso de liquidar el hogar conyugal al no disponer de garantías para adquirir un piso a precios módicos en un breve plazo de tiempo o con seguridad, mientras que la mayoría de los que han iniciado el proceso sufre serios problemas para hacerse con un nuevo domicilio.

La ausencia de una vivienda digna dificulta que los progenitores no custodios puedan recomponer su vida y, sobre todo, enturbia la posibilidad de que el menor “pueda relacionarse con normalidad con ambos progenitores”, según recordó el presidente de la federación, Justo Sáenz. De hecho, uno de los ejes de la labor de Kidetza se centra en la mediación familiar, un servicio a través del cual “se intenta que la ex pareja que aún no ha iniciado los trámites de separación llegue al mejor acuerdo posible, de manera que los dos se reconozcan como padres”. La segunda de a bordo, Marisol Palacios, aplaudió la apuesta gradual por una actitud dialogante para lograr la coparentalidad.

Otros ocho servicios completan el programa de atención integral y pluridisciplinar a las familias en crisis, que ha conseguido fomentar “la implicación del hombre en la educación de los menores”. De hecho, Euskadi ha registrado un aumento del número de madres y padres que solicitan las guardias y custodias compartidas.

Destacados

balance de 2005

Atenciones. Se produjo un aumento respecto al ejercicio anterior. De las 941 nuevas atenciones del pasado año en Euskadi, Álava contabilizó un total de 169.
Usuarios. Aumentó la demanda de los servicios de Kidetza por parte de las mujeres, que constituyeron el 55% de los usuarios.

Causas de separación. La falta de cariño, el desamor y la monotonía despuntaron de manera espectacular. También destacaron la infidelidad, los problemas de convivencia, el alcoholismo o las drogodependencias, una situación económica difícil y los malos tratos.

Tramos de edad. Registraron una subida espectular los divorcios y separaciones en la franja de 45 a 65 años. No obstante, la mayoría se produjo entre los 36 a 45.
Número de hijos. La mitad de los progenitores que acudieron a Kidetza tenía un hijo y el 41%, dos.

Tiempo de separación. La mayoría de atendidos en 2005 (el 42,4%) aún no había iniciado los trámites de separación.

Servicios. Kidetza ofrece un amplio abanico de programas para facilitar la separación. Un total de 169 alaveses acudieron al servicio de asistencia primaria, mientras que 149 pasaron por el servicio jurídico. Mediación familiar registró 16 visitas; asesoramiento socioeconómico, 32; orientación familiar, 11; el servicio psicológico, 87; el grupo de autoayuda, 24; y los talleres, 29. Las actividades de ocio lograron un gran número de nuevos adeptos.

 

la cifra

482 Solicitudes de mutuo acuerdo. El 51% de las separaciones fueron de mutuo acuerdo. La mujer dio el paso en el 30% de los casos.

LA FRASE

La federación ha percibido un aumento de solicitudes para ampliar los regímenes de visita.

http://noticiasdealava.com/ediciones/2006/03/05/sociedad/alava/d05ala9.315836.php