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Un centenar de separados solicitó ayuda psicológica y jurídica en 2005

Un centenar de separados solicitó ayuda psicológica y jurídica en 2005 Al mismo ritmo al que aumenta la cifra de fracasos matrimoniales, crece la necesidad de apoyos para superar el mal trago de una ruptura. La Asociación de Padres y Madres Separados de Álava (AMAPASE) ayudó el año pasado a 169 divorciados a sentar las bases de su nueva vida a través de su servicio de consejería jurídica y personal. El servicio más demandado fue el asesoramiento psicológico. 87 personas -un 68% de mujeres y un 38% de hombres- se dirigieron al colectivo para poner sus ideas en orden.

La memoria de actividades de AMAPASE recoge también un significativo aumento de las solicitudes de mediación familiar. Los expertos de la asociación intervinieron en 17 ocasiones para arbitrar en conflictos tales como los incumplimientos del régimen de visitas y la recomposición de la relación con los hijos adolescentes.

Un problema cada vez más habitual es dilucidar quién se queda con la vivienda familiar una vez consumada la ruptura. «Qué hacer con la casa es uno de los escollos más importantes para llegar a acuerdos», apuntó una portavoz de la asociación.

En 2005 los tribunales disolvieron 684 matrimonios en Álava, de los que la mayoría (458) fueron divorcios. La cifra de rupturas definitivas se ha disparado un 83% en un año al aligerarse los trámites con la nueva ley.

Consultas jurídicas


Precisamente, aclarar las dudas sobre la ley y ofrecer información sobre la custodia de los hijos, el reparto de bienes y el disfrute de la vivienda es una de las principales tareas de AMAPASE. 149 ciudadanos acudieron a la asociación para plantear consultas y «varios cientos más» las resolvieron por teléfono. El perfil de la persona que pide consejo jurídico es el de un hombre (54%) o una mujer (46%) de más de 35 años y con uno o dos hijos.

Otros servicios que ofrece la asociación son el de asesoramiento socioeconómico, los talleres formativos y los grupos de autoayuda. «Potenciamos la creación de redes de solidaridad porque el apoyo social es muy importante para evitar la soledad y el aislamiento», explicó una psicóloga del colectivo.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060303/prensa/noticias/Alava/200603/03/ALA-ACT-360.html 

 

AMAPASE detecta rupturas en parejas cada vez más jóvenes

AMAPASE detecta rupturas en parejas cada vez más jóvenes

Vitoria. Hasta que la muerte nos separe. Ésta es la máxima con la que cientos de parejas sellan su amor día tras día. Sin embargo, en muchos casos, la separación llega cuando aún queda mucha vida por delante. Para conseguir que el paso a este nuevo estado civil no traiga consigo crisis o consecuencias negativas para ninguno de los miembros de la unidad familiar, en 1999 surge la Asociación Alavesa de Padres y Madres Separados. "Una persona afectada se dio cuenta de la necesidad e importancia de una separación amistosa y, tras recabar información de una organización guipuzcoana, decidió fundar el colectivo", explica Mari Sol Palacios Landaluce, vicepresidenta y abogada.

El lema No sin nuestros hijos refleja el objetivo fundamental de la entidad, que persigue buscar una salida dialogada al conflicto, por el bien de los niños, trabajando la coparentalidad y el respeto entre los progenitores. Los servicios que se ofertan a los socios se han ido consolidando y ampliando con el paso de los años, gracias a las subvenciones de la Diputación alavesa y el Gobierno Vasco, así como a un convenio con el Ayuntamiento de Vitoria. En la actualidad, los integrantes de AMAPASE llevan a cabo un amplísimo trabajo interdisciplinar de apoyo a las familias en crisis, que consta de asistencia primaria, psicológica, orientación jurídica y mediación familiar, todo con carácter gratuito. Asimismo, se realizan talleres especiales de autoayuda, autoestima, biodanza o comunicación eficaz y tratamiento de conflictos, entre otros.

La asociación cuenta con 210 socios y desarrolla un programa de sensibilización comunitaria dirigido a los profesores y asociaciones de padres de alumnos, de cara a ofrecer unas pautas de actuación con los menores en caso de separación. "Consiste en indicarles cómo deben comunicárselo a los hijos y cómo tratar el tema en el ámbito escolar", señala la vicepresidenta. Otro de los aspectos que tiene en cuenta AMAPASE es el del ocio y el tiempo libre, a través de reuniones familiares, salidas al monte y cenas de hermandad, ya que, tal y como apunta Palacios, " las rupturas o divorcios traen consigo la soledad y la pérdida de relaciones sociales".

encuentro La Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados, de la que forma parte la organización alavesa, fue la impulsora de los llamados puntos de encuentro familiar, consistentes en la existencia de un lugar neutral, llevado por profesionales, para vigilar la entrega y recogida de los niños o para realizar las visitas tuteladas cuando existe algún riesgo para el menor.

En Álava toma el nombre de Unidad de Visitas y a ella llegan casos derivados de la Diputación alavesa o del juzgado, de cara a fomentar la relación de los niños en situación de acogida con su familia biológica.

Con el paso de los años, la asociación constata que está bajando el tramo de edad de los nuevos socios pero que existe más dialogo entre las parejas jóvenes y se llega más fácilmente a acuerdos. "Los problemas de fondo son los mismos, vivienda, hijos y dinero, pero sí ha evolucionado el tratamiento", explica la abogada.

El colectivo reivindica al Consistorio la cesión de un local en mejores condiciones que el actual para que los integrantes puedan mantener la intimidad y la privacidad, así como mayor reconocimiento a su trabajo, que evita la violencia de género, en forma de ayuda económica.

http://noticiasdealava.com/ediciones/2006/02/27/sociedad/alava/d27ala9.311481.php

 

"El divorcio no es problema. Es la solución a uno que ya existía.", dice Palacios.

Palacios es abogada, mediadora familiar y vicepresidenta de la Asociación de Padres y Madres Separados de Álava. Tiene 50 años y lleva 19 divorciada. Cree que es un solución dura pero inevitable muchas veces. Preconiza, eso sí, tener mucho cuidado con los hijos. «No hay que usarlos nunca como arma arrojadiza contra el otro», recalca.


-¿Por qué se divorcia o se separa la gente?

-Por desamor, infidelidades, problemas de alcoholismo o drogodependencias, dificultades económicas, violencia y malos tratos en ocasiones. Por muchas cosas.

-¿Qué es desamor?

-Que nos dejamos de querer, que se enfrían nuestros sentimientos. Básicamente, porque dejamos de compartir un proyecto en común.

-Y entonces, ¿lo mejor es dejarlo?

-Si no hay salida, claro. Sin ninguna duda. El divorcio no es tanto un problema como la solución a uno que ya estaba ahí. Es una oportunidad para rehacer la vida.

-Con hijos, ¿hay que pensárselo?

-Pesan mucho a la hora de tomar una decisión, es verdad. Si no, sería mucho más fácil. Los hijos condicionan, pero tampoco deben impedir una decisión si es la salida. Otra cosa es que sepamos negociar y pactar muy bien su situación y su futuro. Sobre todo, que no los usemos como arma arrojadiza contra el otro, como chantaje emocional. Si se hacen bien las cosas, los chavales no tienen por qué sufrir traumas.

- ¿Cuál suele ser el mayo problema al dar el paso?

-Es imposible jerarquizarlos, porque suelen estar muy mezclados. Dificultades económicas, laborales, los hijos, la vivienda, problemas de relación, soledad... Las mujeres tienen más obstáculos económicos, a veces rayando la supervivencia, y algunas tienen que vivir de las ayudas sociales.

Ayuda a pasar el trago

-¿Cuantos hombres y mujeres divorciados y separados perteneden a su asociación?


-En Amapase estamos 210, un 60% mujeres y un 40% hombres. Nosotras damos el paso con más facilidad. Tenemos unos locales cedidos por el Ayuntamiento de Vitoria en la calle Panamá.

-¿Y a qué se dedican?

-Nuestra prioridad es prestar ayuda a quienes tienen que pasar el trago. Ofrecemos apoyo familiar, asesoramiento jurídico, mediación familiar, grupos de autoapoyo... Y no olvidamos el apartado de ocio, sobre todo pensando en nuestros hijos. Organizamos excursiones y salidas con ellos. Nosotros, además, nos reunimos en una cena cada tres meses.

- ¿Se rehacen las vidas?

-Tenemos otra vida por delante y podemos y debemos aprovecharla, tanto como la que hemos dejado atrás.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060207/prensa/noticias/Alava/200602/07/ALA-ACT-330.html

Material muy sensible

Material muy sensible

La decisión de contraer matrimonio debería ser complicada, pero la de disolver el vínculo (qué mal suena la expresión) debería serlo más. Sin embargo hay parejas que deciden separarse apenas unas semanas después de casarse, lo que indica una notable inmadurez y quizá la influencia del cine americano, en el que cual pueden darse uniones conyugales de apenas unas semanas con Las Vegas de por medio. Me da la impresión de que, al contrario de nuestros padres, las nuevas generaciones se casan con una frivolidad temeraria, y no vean en lo anterior señal alguna de que me lo tomo a broma.

Don Pedro Cruz Valderrama, presidente de las madres y padres separados de la provincia, sugiere que la gente se casa sin tener muy claro por qué ni para qué, y razón no le falta. Y lo que de inmediato se pregunta uno es por qué diablos la gente se casa pudiendo tener una hermosa relación libre sin papelitos ni papelones, y quizá también en la salud y en la enfermedad y hasta que la muerte les separe. A la gente no termino de entenderla, y ya me pueden perdonar esa carencia intelectual. Qué manía con complicar las cosas con lo fáciles que están hoy.

Si ustedes han decidido romper su matrimonio, tengan cuidado especial con sus hijos, para que no sufran las desavenencias matrimoniales. Ellos son lo más importante y nadie tiene derecho a castigarles con una sola lágrima. He visto casos terribles de uso de los hijos como pelotas de ping pong en algunos procesos de divorcio. Y estamos hablando del material más sensible.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060207/prensa/noticias/Alava/200602/07/ALA-SUBARTICLE-329.html



Los divorcios se disparan un 80% en Álava al agilizarse la nueva ley

Los divorcios se disparan un 80% en Álava al agilizarse la nueva ley

Más de 450 parejas formalizaron su ruptura definitiva el último año, mientras 220 optaron por la separación. Abogados y especialistas constatan que cada vez rompen su matrimonio parejas más jóvenes

Récord. La cifra de parejas alavesas que ha decidido divorciarse ha aumentado un 83% en sólo un año hasta totalizar 458 en 2005. La explicación a este incremento hay que buscarla en las mayores facilidades que concede la nueva ley, en vigor desde el pasado julio, y que permite, entre otros cambios, acceder directamente al divorcio sin pasar antes por la separación, como era preceptivo hasta entonces.

El nuevo procedimiento explica también que, de manera paralela, haya descendido el número de separaciones aunque en menor medida, en un 43%. En conjunto, las rupturas matrimoniales en cualquiera de sus formas legales crecieron un 5,7% el pasado año.

«La nueva ley es totalmente positiva, sobre todo para el ciudadano», asegura el decano del Colegio de Abogados, Javier Martínez de San Vicente. «Supone un acceso más rápido a la Justicia, ahorra costos y tiempo. Pero estos aspectos pesan menos que la gran ventaja que implica no tener que volver a repetir forzosamente por segunda vez un proceso que muchas veces suele ser tormentoso», resalta.

Idéntica opinión comparte la letrada Mariso Palacios. «Es mejor discutir sólo una vez, por las terribles cargas emocionales que implica casi siempre», recalca.

Inmaduros
Desde la atalaya que le dan sus 70 años y una experiencia de más de cuatro décadas, el conocido abogado Javier Añúa coincide en las ventajas de un procedimiento más ágil y barato. Sin embargo, avanza que no deja de tener sus «dudas» en otros aspectos. «A muchos jóvenes les resulta muy fácil divorciarse y ello agudiza los problemas de inmadurez que vemos tantas veces en nuestros bufetes», reflexiona en alto. «Acaba de salir del despacho una pareja que sólo lleva dos meses casada», cuenta, sin ocultar su preocupación.

«Convivir requiere un esfuerzo, un pacto, y muchas veces la gente se lanza al matrimonio sin tener apuntalada esta cuestión», asegura. Pedro Cruz Valderrama, presidente de la Asociación de Padres y Madres Separados de Álava.
«Las rupturas se dan en todas las franjas de edad. A los 25 ó 30 años, pero también a los 50, cuando se van los hijos, y estalla entre la pareja la falta de un proyecto común para seguir adelante», admite Marisol Palacios. Sin embargo, reconoce que cada vez «se divorcian o separan más jóvenes». 30 ó 35 años puede ser ya la media en el segmento de menor edad.

Los especialistas consideran también que la generalización de los divorcios tiene que ver con «el cambio de rol de la mujer en la sociedad», su creciente acceso al mundo del trabajo, con la consiguiente «independencia económica», Así y todo, Añúa advierte de que el divorcio «empobrece», máxime cuando los jóvenes se han tenido que implicar en «hipotecas de muchos millones y muchos años» para comprar una casa.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060207/prensa/noticias/Alava/200602/07/ALA-ACT-328.html

 

Discriminados por su condición de padres

Discriminados por su condición de padres

Martín y Kepa comparten con Ramón y J.S.M. la pesadumbre de ser progenitores no custodios. Pero mientras los primeros han convenido con sus ex mujeres una ley no escrita que les permite ejercer al máximo su paternidad, los segundos dicen enfrentarse con impotencia a chantajes y manipulaciones.

Hace 20 meses que Ramón López de Munain no necesita cerrar los ojos para sufrir pesadillas. En marzo de 2004 concluyó un amor de siete años y la ruptura le arrastró al peor de los precipicios. No ha vuelto a ser un padre a tiempo total porque ella, según cuenta, siempre se lo ha impedido. "Solicité la custodia de mis hijos que ahora tienen tres y cinco años y mi ex pareja interpuso una denuncia de malos tratos para quedárselos", asevera. Su abogado le propuso "renunciar a la custodia para que me quitaran la denuncia". Aunque no podía soportar la idea de convertirse en un simple visitador, el letrado le convenció de que "era mejor" vivir sin la etiqueta de agresor. Firmó las condiciones habituales, que le permiten pasar un fin de semana con los pequeños cada 15 días, además de la mitad de las vacaciones. Pero dice que la realidad es mucho más cruel. "

Ya he interpuesto 11 denuncias porque no me entrega a los hijos cuando me corresponde. Pone excusas, como que están enfermos", relata. "De momento es mi palabra contra la suya y no me hacen caso por el hecho de ser hombre", sostiene.

López de Munáin sabe que, a su lado, los chicos "están contentos". Le preguntan "por qué no pueden estar más tiempo" con él y al padre se le cae el mundo encima. Además, esta complicada relación ha comenzado a afectar al hijo mayor. "Dicen en la ikastola que está más agresivo. El otro día fui a visitarle y me decía que quería escaparse para estar conmigo", evoca con un nudo en la garganta.

El caso de I. Martín se sitúa en las antípodas del anterior. Tiene 49 años y un hijo de 14. La buena relación que mantiene con su ex le permite verle "siempre que quiero".

"Llevarse bien con la ex es un factor clave para no perder a los hijos", sostiene I. Martín, que recibió la sentencia de separación tras 20 años de matrimonio. Este gasteiztarra ha conseguido lo que para otros padres divorciados es un sueño: mantener una magnífica relación con su hijo adolescente gracias al "comportamiento ideal" de la madre, quien asumió la custodia del chico tras un divorcio de mutuo acuerdo. Gracias a la relación cordial que ahora mantienen, puede saltarse lo acordado sobre el papel y ver al chaval "siempre que quiera". Por eso no se cansa de ensalzar la actitud de su ex mujer, con la que incluso queda para tomar café.

Caso bien distinto es el de J.M.S., de 35 años y dos hijos de 9 y 6 años. Actualmente paga la hipoteca de la VPO que compró junto a su ex pareja aunque sólo puede acercarse hasta el portal porque ella "tiene novio"; el mismo con el que mantuvo una relación de dos años previa al divorcio. "Al separarme me quedé hecho polvo y tomé decisiones incorrectas", se lamenta este vitoriano en referencia al régimen de visitas impuesto. Aunque al inicio de la separación ambos apostaron por una relación correcta, "todo aquello se ha quedado en nada". Asegura vivir una relación "sangrante" por los obstáculos que la madre pone para impedirle ver a sus pequeños. "Si se inventa excusas para que no los vea, ¿qué hago? ¿Llamo a la Ertzaintza?", se pregunta. Además, se siente desprotegido ante la ley. "Las mujeres se quejan de discriminación en muchos ámbitos sociales, como el del trabajo. ¿Pero hay mayor discriminación que la de no poder tener a tus hijos porque eres hombre?", se lamenta.

Kepa, de 48 años y dos hijos de 21 y 15 años, se sumergió en una profunda depresión cuando su mujer le pidió el divorcio. No imaginaba que, tras 20 años de matrimonio, a ella se le hubiera acabado el amor, pero aún con todo trató de pensar en el bien de sus chicos. "Decidimos con bastante rapidez que lo mejor era que ella se quedara con los chavales para que siguieran en su medio", explica. Kepa y su entonces mujer tenían claro que, pese a la separación, "seguíamos siendo padres". "Hay que actuar con inteligencia. Los hijos no tienen por qué pagar nuestros desajustes", añade.

Este vitoriano afirma que sus vástagos "han visto que no se ha roto la familia". "Aunque pasemos menos tiempo juntos, saben que me pueden llamar cuando quieran", explica. Por eso no entiende a quienes se enzarzan en combates para apropiarse de la descendencia.

http://noticiasdealava.com/ediciones/2006/01/09/sociedad/alava/d09ala7.280594.php

El 99% de los hijos de parejas separadas en Álava se cría únicamente junto a la madre

El 99% de los hijos de parejas separadas en Álava se cría únicamente junto a la madre

los expertos abogan por crear una cultura de la custodia compartida

Consideran que la nueva ley puede propiciar modelos más beneficiosos que el tradicional para los pequeños 

vitoria. Los alaveses divorciados cantaron victoria el pasado 10 de julio. Arrancaba la nueva ley del divorcio, con la custodia compartida como armisticio tras una lucha eterna por el derecho a convivir con los hijos tras la separación. Pero numerosos colectivos han criticado desde entonces que "no existe una definición clara" de esta figura, lo que dificulta su puesta en práctica.

No obstante, la Asociación de Padres y Madres Separados de Álava (Amapase) se muestra esperanzada. Marisol Palacios, vicepresidenta del colectivo, asegura que "se ha abierto una pequeña puerta" y, conforme se cree una cultura de la custodia compartida, la discriminación del hombre "desaparecerá". En la actualidad, el 99% de los niños de parejas divorciadas en la provincia se cría únicamente junto a la madre.

Palacios afirma que la custodia compartida es, básicamente, un derecho de los hijos a mantener una relación igualitaria y justa con sus progenitores. "Los jueces se están dando cuenta de esta realidad y, por fin, tienen una herramienta a la que agarrarse" para conseguir que los chavales reciban el mismo cariño, al margen de que la relación sentimental entre sus progenitores se rompa para siempre.

Por supuesto, la custodia compartida exige un notable esfuerzo por parte de la ex pareja. La vicepresidenta de Amapase critica a las personas que se aferran con uñas y dientes al cuidado exclusivo de sus niños, porque éstos "necesitan de un padre y de una madre para desarrollarse como personas; no tienen que pagar los platos rotos de los adultos". En este sentido, recuerda que "los progenitores, aunque se separen, están condenados a entenderse por el bien de sus hijos".

El instinto maternal supera, en muchas ocasiones, ese razonamiento. Palacios lo comprende, aunque advierte de que los supuestos beneficios de ser algo más que un visitador perjudican, a largo plazo, al custodio. "Quedarse con el hijo acaba limitando mucho a nivel social y profesional. Llega un momento en el que una piensa que si hubiera accedido más y si hubiera dejado que el padre se involucrara más, habría progresado como un hombre , que no tiene esa carga. Claro que eso, al principio, no se ve", señala la abogada.

Los enemigos de la custodia compartida , sin embargo, aluden a "los terrible perjuicios" que supone para los niños el ir de una casa a otra. Esta alavesa muestra su repulsa a dicha teoría, ya que ningún estudio científico la sustenta, mientras que muchos opinan lo contrario. "Es lo más beneficioso", subraya la experta, quien recuerda que "los niños tienen una capacidad de adaptación que los adultos no poseemos". A su juicio, el rechazo a esta medida procede "más de los recelos de los padres. Si desde el principio se educa así al hijo, éste lo aceptará y no tendrá ningún trauma. Se adapta como lo hace a cualquier otra norma".

Además, la custodia compartida acaba con el sistema de pensiones que provoca el parasitismo social de una de las partes y la desincentivación económica y profesional de la otra. En principio, la lógica obliga a que ambos progenitores se hagan cargo a partes iguales de los gastos de sus hijos. El procedimiento más habitual consiste en abrir una cuenta corriente y domiciliar en ella todos los cargos, que serán admitidos por ambos. Pero, por supuesto, "al final dependerá de lo que se pacte en cada caso".

graves consecuencias De momento no se ha suscrito ninguna custodia compartida en el Estado, por lo que Palacios prefiere hablar de las consecuencias que, hasta ahora, ha generado la medida de exclusividad. Como otros tantos colectivos, Amapase considera que este combate a veces diabólico crea el caldo de cultivo para las agresiones. De hecho, el Ministerio de Justicia cifra en un 79% el porcentaje de malos tratos durante los procesos de separación y divorcio.

Si la antigua norma alimentaba el rencor masculino por su carácter marginador, la Ley Integral de Violencia de Género "lo acrecienta". La experta cita de soslayo ciertos "abusos, aunque la realidad habla de denuncias por malos tratos archivadas al demostrarse que son falsas. Esas mujeres se sumergen en un peligroso juego "para conseguir una separación rápida". "Si a uno le detiene la Ertzaintza y le mete en el calabozo, aunque luego quede absuelto, queda odio", advierte.

Palacios aboga por el dialogo hasta la extenuación. "No me gustan nada los divorcios contenciosos. No son buenos para la relación futura que habrá que mantener por el hecho de tener hijos en común", precisa. Si el custodio dificulta las visitas, la vicepresidenta de Amapase aconseja al hombre que "tenga en cuenta la calidad de la relación con los hijos, no la cantidad"."La base de la sociedad es la familia y si ésta falta, falla la sociedad", asevera la experta, quien se alegra de que "las parejas jóvenes tengan una mentalidad más abierta y, pese a romper, son capaces de reconocerse como padre y madre", concluye Palacios.

http://noticiasdealava.com/ediciones/2006/01/09/sociedad/alava/d09ala6.280582.php