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AMAPASE

Luis se divorció hace un par de años. Antes de separarse, este administrativo bilbaíno vivía en un piso de 80 metros cuadrados con su mujer y su hija. Pero la convivencia fue «empeorando» y decidieron poner fin a diez años de matrimonio. «Fue el principio del fin», resume. Pasó de vivir «como cualquier familia normal de clase media» a la «ruina». De ver a su niña «todos los días» a compartir con ella «tres tardes a la semana» y un «fin de semana alterno». De un piso en un barrio de la capital vizcaína a «una habitación alquilada a más de treinta kilómetros de Bilbao». «De pagar una hipoteca de 600 euros» a seguir pagando «la misma hipoteca, más la renta y los gastos de manutención de la pequeña», con el mismo sueldo de 1.200 euros que tenía antes de divorciarse. «Lo único que quiero es una casa decente donde poder estar con mi hija, pero mis ingresos ya no me dan para más», lamenta.


La de Luis es la historia de «cientos», «miles» de separados y separadas del País Vasco. Personas que llevaban una vida normal y que a los 40 años se ven obligados a «regresar a casa de sus padres», «vivir en cámpings» o «refugiarse en albergues municipales» porque no pueden afrontar los gastos de una separación. La vivienda ha disparado el número de separaciones conflictivas en Euskadi, especialmente en el caso del territorio vizcaíno, donde los divorcios por la vía del contencioso se han incrementado en un 30% en el último año. «El que pierde la casa, queda en la ruina», se puede leer en una de las miles de páginas que circulan en Internet sobre el tema.


La Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados, KIDETZA, ha decidido dar un paso al frente «para tratar de atajar una realidad cada vez más frecuente en Euskadi». A través de una extensa carta dirigida al viceconsejero de Vivienda, responsables de KIDETZA han reclamado al Gobierno vasco la creación «urgente» de un «cupo específico de pisos de protección oficial en régimen de alquiler o propiedad destinados al colectivo de personas divorciadas con hijos», además de habilitar «viviendas protegidas de carácter transitorio para el sector de separados que se encuentren en situación de necesidad, dando preferencia a los que tengan hijos». De momento, el único compromiso que la asociación ha logrado arrancar al departamento dirigido por Javier Madrazo es una reunión el próximo mes de mayo y la promesa de «estudiar» y «analizar» sus propuestas de cara a la elaboración del próximo plan director de vivienda.

150 días al añoLos datos son reveladores. Un informe realizado el año pasado por la Federación de Asociaciones de Padres y Madres Separados asegura que «la mayor parte de los padres que disfrutan de la custodia de los niños estarían dispuestos a vender el hogar conyugal tras separarse si tuviesen garantías de poder adquirir un piso a precios módicos en un tiempo breve o con seguridad». La vivienda es uno de los «principales focos de conflicto» en los procesos de separación, según reconocen nueve de cada diez personas atendidas por los técnicos de Kidetza, mientras que el 80% precisa que no tuvo un lugar donde alojarse tras el divorcio.


La solución al problema de la vivienda es «compleja, pero no imposible». Para el presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres Separados, Justo Sáenz, es fundamental que la nueva legislación del divorcio vaya acompañada con unas medidas sociales que favorezcan la guardia y custodia compartida y el bienestar del menor. «En la situación actual en la que el régimen de comunicación es cada vez más flexible y los hijos llegan a pasar una media de 150 días al año con el padre no progenitor, no se puede permitir que los niños pasen ese tiempo en una habitación compartida o un cámping. Hay que garantizar el derecho de los menores a una vivienda digna», precisa el presidente de la asociación vizcaína de madres y padres separados, Pedro Diez.

Más información
www.kidetza.com

945 259831 (Álava)

661 415855 (Vizcaya)

943 292496 (Guipúzcoa)

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060423/prensa/noticias/Otros/200604/23/VIZ-OTR-015.html

Advierten de denuncias falsas de maltrato en separaciones.

Advierten de denuncias falsas de maltrato en separaciones.

Kidetza, Federación de Euskadi de Padres y Madres Separadas, advirtió ayer de que durante 2005 se produjo un aumento de denuncias «falsas» interpuestas por malos tratos con el objeto de conseguir acuerdos «ventajosos» en el momento de la separación. Esta es una de las conclusiones de la memoria del ejercicio pasado, que fue presentada ayer.

 

GASTEIZ. Kidetza, Federación de Euskadi de Padres y Madres Separadas, se mostró ayer preocupada ante el incremento de denuncias «falsas y la utilización incorrecta de la ley de violencia de género» para poder conseguir unos acuerdos «mucho más ventajosos» en el momento de la separación. Recordó, en este sentido, que los jueces han advertido de que existen casos en los que la presunta víctima está provocando que el supuesto agresor quebrante la orden de alejamiento.

Esta inquietud quedó patente ayer durante la presentación de la memoria del pasado ejercicio, donde la federación remarcó el aumento de la demanda de sus servicios, «por estar integrados en un programa global e integral». Dentro del servicio de orientación jurídica, la mayor demanda entre las personas que no han iniciado los trámites de separación, fue la obtención de información ante separaciones, así como los derechos y obligaciones de la pareja. Entre los ya separados, se solicitó sobre todo orientación ante el incumplimiento del régimen de visitas o del pago de pensiones.

Aumentó, además, la inquietud por parte de los hombres en torno a la guardia y custodia compartida. Las personas que llevan tiempo separadas muestran interés sobre el modo de liquidar las sociedades gananciales, generalmente, la vivienda que en su día compartieron con su ex pareja e hijos.

Ante esta situación, Kidetza destacó la importancia de la mediación familiar, un servicio de profesionales «neutrales» que va a tratar de «ayudar a esa pareja a que llegue al mejor acuerdo posible para su vida futura».

Respecto al servicio de orientación familiar y cooparental, destacó la diferencia entre una ruptura de pareja o una paternofilial. Subrayó el aumento de la implicación del hombre en la educación y cuidado del menor. Así, los regímenes de visita han pasado de ser quincenales a dos y hasta tres veces semanales.

Maltrato de adolescentes

Consideró necesario que se recomponga la relación de los adolescentes con sus progenitores, ya que «están surgiendo situaciones de chantaje, maltrato sicológico e incluso de violencia física» hacia estos últimos. Anunció, en este sentido, que el servicio de mediación familiar y sicológico están ya intentando dar salida a dicho problema.

Kidetza reclamó la implicación de las instituciones y, especialmente, de las diputaciones y ayuntamientos. A su entender, es «imprescindible» una actuación específica «muy urgente» para facilitar viviendas de alquiler social o protección oficial al sector de personas separadas y divorciadas. Solicitó, asimismo, a los jueces que no tengan «reparo alguno» al conceder la guardia y custodia compartida.

Durante 2005 atendieron a 941 personas.

Durante el ejercicio 2005 pasaron por las asociaciones de la Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados 941 personas, y se atendieron 1.335 consultas vía email o telefónicamente. En cuanto a géneros, el porcentaje es bastante equilibrado, aunque es mayor el número de mujeres, el 55%. La edad media estuvo comprendida entre los 26 y 45 años, con uno o dos hijos. La mayoría de los que acudieron por primera vez no habían iniciado los trámites de separación, que se solicitaron por mutuo acuerdo.

gara.euskalherria.com/idatzia/20060305/art154419.php

Kidetza pide que la ley del suelo destine un cupo de viviendas a separados.

Kidetza pide que la ley del suelo destine un cupo de viviendas a separados.

LA NECESIDAD DE UN HOGAR ES URGENTE EN EL 92% DE LOS CASOS

La mayoría, tras residir en casas de familiares, viven en pisos de alquiler compartidos, pensiones y campings.

vitoria. La mayoría de hombres separados no sólo pierde el contacto diario con sus hijos. También su domicilio. Este panorama afecta al 80% de padres no custodios que, tras vivir de forma transitoria en la casa de algún familiar, pasa a compartir un piso de alquiler o se distribuye entre campings y pensiones. No es extraño, por tanto, que la vivienda genere grandes conflictos en el proceso de divorcio. Para paliar este obstáculo, la Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados exigió ayer en Vitoria que la futura Ley vasca del Suelo contemple cupos específicos de casas en alquiler o de protección oficial a estas personas.

La memoria de Kidetza correspondiente al pasado año justifica esta solicitud, ya que el 92% de los varones que rompe sus vínculos emocionales tiene una “urgente necesidad” de vivienda. Pero la situación no es mucho más favorable para los progenitores custodios. Muchos de ellos no dan el paso de liquidar el hogar conyugal al no disponer de garantías para adquirir un piso a precios módicos en un breve plazo de tiempo o con seguridad, mientras que la mayoría de los que han iniciado el proceso sufre serios problemas para hacerse con un nuevo domicilio.

La ausencia de una vivienda digna dificulta que los progenitores no custodios puedan recomponer su vida y, sobre todo, enturbia la posibilidad de que el menor “pueda relacionarse con normalidad con ambos progenitores”, según recordó el presidente de la federación, Justo Sáenz. De hecho, uno de los ejes de la labor de Kidetza se centra en la mediación familiar, un servicio a través del cual “se intenta que la ex pareja que aún no ha iniciado los trámites de separación llegue al mejor acuerdo posible, de manera que los dos se reconozcan como padres”. La segunda de a bordo, Marisol Palacios, aplaudió la apuesta gradual por una actitud dialogante para lograr la coparentalidad.

Otros ocho servicios completan el programa de atención integral y pluridisciplinar a las familias en crisis, que ha conseguido fomentar “la implicación del hombre en la educación de los menores”. De hecho, Euskadi ha registrado un aumento del número de madres y padres que solicitan las guardias y custodias compartidas.

Destacados

balance de 2005

Atenciones. Se produjo un aumento respecto al ejercicio anterior. De las 941 nuevas atenciones del pasado año en Euskadi, Álava contabilizó un total de 169.
Usuarios. Aumentó la demanda de los servicios de Kidetza por parte de las mujeres, que constituyeron el 55% de los usuarios.

Causas de separación. La falta de cariño, el desamor y la monotonía despuntaron de manera espectacular. También destacaron la infidelidad, los problemas de convivencia, el alcoholismo o las drogodependencias, una situación económica difícil y los malos tratos.

Tramos de edad. Registraron una subida espectular los divorcios y separaciones en la franja de 45 a 65 años. No obstante, la mayoría se produjo entre los 36 a 45.
Número de hijos. La mitad de los progenitores que acudieron a Kidetza tenía un hijo y el 41%, dos.

Tiempo de separación. La mayoría de atendidos en 2005 (el 42,4%) aún no había iniciado los trámites de separación.

Servicios. Kidetza ofrece un amplio abanico de programas para facilitar la separación. Un total de 169 alaveses acudieron al servicio de asistencia primaria, mientras que 149 pasaron por el servicio jurídico. Mediación familiar registró 16 visitas; asesoramiento socioeconómico, 32; orientación familiar, 11; el servicio psicológico, 87; el grupo de autoayuda, 24; y los talleres, 29. Las actividades de ocio lograron un gran número de nuevos adeptos.

 

la cifra

482 Solicitudes de mutuo acuerdo. El 51% de las separaciones fueron de mutuo acuerdo. La mujer dio el paso en el 30% de los casos.

LA FRASE

La federación ha percibido un aumento de solicitudes para ampliar los regímenes de visita.

http://noticiasdealava.com/ediciones/2006/03/05/sociedad/alava/d05ala9.315836.php

 

Un centenar de separados solicitó ayuda psicológica y jurídica en 2005

Un centenar de separados solicitó ayuda psicológica y jurídica en 2005

Al mismo ritmo al que aumenta la cifra de fracasos matrimoniales, crece la necesidad de apoyos para superar el mal trago de una ruptura. La Asociación de Padres y Madres Separados de Álava (AMAPASE) ayudó el año pasado a 169 divorciados a sentar las bases de su nueva vida a través de su servicio de consejería jurídica y personal. El servicio más demandado fue el asesoramiento psicológico. 87 personas -un 68% de mujeres y un 38% de hombres- se dirigieron al colectivo para poner sus ideas en orden.

La memoria de actividades de AMAPASE recoge también un significativo aumento de las solicitudes de mediación familiar. Los expertos de la asociación intervinieron en 17 ocasiones para arbitrar en conflictos tales como los incumplimientos del régimen de visitas y la recomposición de la relación con los hijos adolescentes.

Un problema cada vez más habitual es dilucidar quién se queda con la vivienda familiar una vez consumada la ruptura. «Qué hacer con la casa es uno de los escollos más importantes para llegar a acuerdos», apuntó una portavoz de la asociación.

En 2005 los tribunales disolvieron 684 matrimonios en Álava, de los que la mayoría (458) fueron divorcios. La cifra de rupturas definitivas se ha disparado un 83% en un año al aligerarse los trámites con la nueva ley.

Consultas jurídicas


Precisamente, aclarar las dudas sobre la ley y ofrecer información sobre la custodia de los hijos, el reparto de bienes y el disfrute de la vivienda es una de las principales tareas de AMAPASE. 149 ciudadanos acudieron a la asociación para plantear consultas y «varios cientos más» las resolvieron por teléfono. El perfil de la persona que pide consejo jurídico es el de un hombre (54%) o una mujer (46%) de más de 35 años y con uno o dos hijos.

Otros servicios que ofrece la asociación son el de asesoramiento socioeconómico, los talleres formativos y los grupos de autoayuda. «Potenciamos la creación de redes de solidaridad porque el apoyo social es muy importante para evitar la soledad y el aislamiento», explicó una psicóloga del colectivo.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060303/prensa/noticias/Alava/200603/03/ALA-ACT-360.html 

 

AMAPASE detecta rupturas en parejas cada vez más jóvenes

AMAPASE detecta rupturas en parejas cada vez más jóvenes

Vitoria. Hasta que la muerte nos separe. Ésta es la máxima con la que cientos de parejas sellan su amor día tras día. Sin embargo, en muchos casos, la separación llega cuando aún queda mucha vida por delante. Para conseguir que el paso a este nuevo estado civil no traiga consigo crisis o consecuencias negativas para ninguno de los miembros de la unidad familiar, en 1999 surge la Asociación Alavesa de Padres y Madres Separados. "Una persona afectada se dio cuenta de la necesidad e importancia de una separación amistosa y, tras recabar información de una organización guipuzcoana, decidió fundar el colectivo", explica Mari Sol Palacios Landaluce, vicepresidenta y abogada.

El lema No sin nuestros hijos refleja el objetivo fundamental de la entidad, que persigue buscar una salida dialogada al conflicto, por el bien de los niños, trabajando la coparentalidad y el respeto entre los progenitores. Los servicios que se ofertan a los socios se han ido consolidando y ampliando con el paso de los años, gracias a las subvenciones de la Diputación alavesa y el Gobierno Vasco, así como a un convenio con el Ayuntamiento de Vitoria. En la actualidad, los integrantes de AMAPASE llevan a cabo un amplísimo trabajo interdisciplinar de apoyo a las familias en crisis, que consta de asistencia primaria, psicológica, orientación jurídica y mediación familiar, todo con carácter gratuito. Asimismo, se realizan talleres especiales de autoayuda, autoestima, biodanza o comunicación eficaz y tratamiento de conflictos, entre otros.

La asociación cuenta con 210 socios y desarrolla un programa de sensibilización comunitaria dirigido a los profesores y asociaciones de padres de alumnos, de cara a ofrecer unas pautas de actuación con los menores en caso de separación. "Consiste en indicarles cómo deben comunicárselo a los hijos y cómo tratar el tema en el ámbito escolar", señala la vicepresidenta. Otro de los aspectos que tiene en cuenta AMAPASE es el del ocio y el tiempo libre, a través de reuniones familiares, salidas al monte y cenas de hermandad, ya que, tal y como apunta Palacios, " las rupturas o divorcios traen consigo la soledad y la pérdida de relaciones sociales".

encuentro La Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados, de la que forma parte la organización alavesa, fue la impulsora de los llamados puntos de encuentro familiar, consistentes en la existencia de un lugar neutral, llevado por profesionales, para vigilar la entrega y recogida de los niños o para realizar las visitas tuteladas cuando existe algún riesgo para el menor.

En Álava toma el nombre de Unidad de Visitas y a ella llegan casos derivados de la Diputación alavesa o del juzgado, de cara a fomentar la relación de los niños en situación de acogida con su familia biológica.

Con el paso de los años, la asociación constata que está bajando el tramo de edad de los nuevos socios pero que existe más dialogo entre las parejas jóvenes y se llega más fácilmente a acuerdos. "Los problemas de fondo son los mismos, vivienda, hijos y dinero, pero sí ha evolucionado el tratamiento", explica la abogada.

El colectivo reivindica al Consistorio la cesión de un local en mejores condiciones que el actual para que los integrantes puedan mantener la intimidad y la privacidad, así como mayor reconocimiento a su trabajo, que evita la violencia de género, en forma de ayuda económica.

http://noticiasdealava.com/ediciones/2006/02/27/sociedad/alava/d27ala9.311481.php

 

"El divorcio no es problema. Es la solución a uno que ya existía.", dice Palacios.

Palacios es abogada, mediadora familiar y vicepresidenta de la Asociación de Padres y Madres Separados de Álava. Tiene 50 años y lleva 19 divorciada. Cree que es un solución dura pero inevitable muchas veces. Preconiza, eso sí, tener mucho cuidado con los hijos. «No hay que usarlos nunca como arma arrojadiza contra el otro», recalca.


-¿Por qué se divorcia o se separa la gente?

-Por desamor, infidelidades, problemas de alcoholismo o drogodependencias, dificultades económicas, violencia y malos tratos en ocasiones. Por muchas cosas.

-¿Qué es desamor?

-Que nos dejamos de querer, que se enfrían nuestros sentimientos. Básicamente, porque dejamos de compartir un proyecto en común.

-Y entonces, ¿lo mejor es dejarlo?

-Si no hay salida, claro. Sin ninguna duda. El divorcio no es tanto un problema como la solución a uno que ya estaba ahí. Es una oportunidad para rehacer la vida.

-Con hijos, ¿hay que pensárselo?

-Pesan mucho a la hora de tomar una decisión, es verdad. Si no, sería mucho más fácil. Los hijos condicionan, pero tampoco deben impedir una decisión si es la salida. Otra cosa es que sepamos negociar y pactar muy bien su situación y su futuro. Sobre todo, que no los usemos como arma arrojadiza contra el otro, como chantaje emocional. Si se hacen bien las cosas, los chavales no tienen por qué sufrir traumas.

- ¿Cuál suele ser el mayo problema al dar el paso?

-Es imposible jerarquizarlos, porque suelen estar muy mezclados. Dificultades económicas, laborales, los hijos, la vivienda, problemas de relación, soledad... Las mujeres tienen más obstáculos económicos, a veces rayando la supervivencia, y algunas tienen que vivir de las ayudas sociales.

Ayuda a pasar el trago

-¿Cuantos hombres y mujeres divorciados y separados perteneden a su asociación?


-En Amapase estamos 210, un 60% mujeres y un 40% hombres. Nosotras damos el paso con más facilidad. Tenemos unos locales cedidos por el Ayuntamiento de Vitoria en la calle Panamá.

-¿Y a qué se dedican?

-Nuestra prioridad es prestar ayuda a quienes tienen que pasar el trago. Ofrecemos apoyo familiar, asesoramiento jurídico, mediación familiar, grupos de autoapoyo... Y no olvidamos el apartado de ocio, sobre todo pensando en nuestros hijos. Organizamos excursiones y salidas con ellos. Nosotros, además, nos reunimos en una cena cada tres meses.

- ¿Se rehacen las vidas?

-Tenemos otra vida por delante y podemos y debemos aprovecharla, tanto como la que hemos dejado atrás.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060207/prensa/noticias/Alava/200602/07/ALA-ACT-330.html

Material muy sensible

Material muy sensible

La decisión de contraer matrimonio debería ser complicada, pero la de disolver el vínculo (qué mal suena la expresión) debería serlo más. Sin embargo hay parejas que deciden separarse apenas unas semanas después de casarse, lo que indica una notable inmadurez y quizá la influencia del cine americano, en el que cual pueden darse uniones conyugales de apenas unas semanas con Las Vegas de por medio. Me da la impresión de que, al contrario de nuestros padres, las nuevas generaciones se casan con una frivolidad temeraria, y no vean en lo anterior señal alguna de que me lo tomo a broma.

Don Pedro Cruz Valderrama, presidente de las madres y padres separados de la provincia, sugiere que la gente se casa sin tener muy claro por qué ni para qué, y razón no le falta. Y lo que de inmediato se pregunta uno es por qué diablos la gente se casa pudiendo tener una hermosa relación libre sin papelitos ni papelones, y quizá también en la salud y en la enfermedad y hasta que la muerte les separe. A la gente no termino de entenderla, y ya me pueden perdonar esa carencia intelectual. Qué manía con complicar las cosas con lo fáciles que están hoy.

Si ustedes han decidido romper su matrimonio, tengan cuidado especial con sus hijos, para que no sufran las desavenencias matrimoniales. Ellos son lo más importante y nadie tiene derecho a castigarles con una sola lágrima. He visto casos terribles de uso de los hijos como pelotas de ping pong en algunos procesos de divorcio. Y estamos hablando del material más sensible.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060207/prensa/noticias/Alava/200602/07/ALA-SUBARTICLE-329.html



Los divorcios se disparan un 80% en Álava al agilizarse la nueva ley

Los divorcios se disparan un 80% en Álava al agilizarse la nueva ley

Más de 450 parejas formalizaron su ruptura definitiva el último año, mientras 220 optaron por la separación. Abogados y especialistas constatan que cada vez rompen su matrimonio parejas más jóvenes

Récord. La cifra de parejas alavesas que ha decidido divorciarse ha aumentado un 83% en sólo un año hasta totalizar 458 en 2005. La explicación a este incremento hay que buscarla en las mayores facilidades que concede la nueva ley, en vigor desde el pasado julio, y que permite, entre otros cambios, acceder directamente al divorcio sin pasar antes por la separación, como era preceptivo hasta entonces.

El nuevo procedimiento explica también que, de manera paralela, haya descendido el número de separaciones aunque en menor medida, en un 43%. En conjunto, las rupturas matrimoniales en cualquiera de sus formas legales crecieron un 5,7% el pasado año.

«La nueva ley es totalmente positiva, sobre todo para el ciudadano», asegura el decano del Colegio de Abogados, Javier Martínez de San Vicente. «Supone un acceso más rápido a la Justicia, ahorra costos y tiempo. Pero estos aspectos pesan menos que la gran ventaja que implica no tener que volver a repetir forzosamente por segunda vez un proceso que muchas veces suele ser tormentoso», resalta.

Idéntica opinión comparte la letrada Mariso Palacios. «Es mejor discutir sólo una vez, por las terribles cargas emocionales que implica casi siempre», recalca.

Inmaduros
Desde la atalaya que le dan sus 70 años y una experiencia de más de cuatro décadas, el conocido abogado Javier Añúa coincide en las ventajas de un procedimiento más ágil y barato. Sin embargo, avanza que no deja de tener sus «dudas» en otros aspectos. «A muchos jóvenes les resulta muy fácil divorciarse y ello agudiza los problemas de inmadurez que vemos tantas veces en nuestros bufetes», reflexiona en alto. «Acaba de salir del despacho una pareja que sólo lleva dos meses casada», cuenta, sin ocultar su preocupación.

«Convivir requiere un esfuerzo, un pacto, y muchas veces la gente se lanza al matrimonio sin tener apuntalada esta cuestión», asegura. Pedro Cruz Valderrama, presidente de la Asociación de Padres y Madres Separados de Álava.
«Las rupturas se dan en todas las franjas de edad. A los 25 ó 30 años, pero también a los 50, cuando se van los hijos, y estalla entre la pareja la falta de un proyecto común para seguir adelante», admite Marisol Palacios. Sin embargo, reconoce que cada vez «se divorcian o separan más jóvenes». 30 ó 35 años puede ser ya la media en el segmento de menor edad.

Los especialistas consideran también que la generalización de los divorcios tiene que ver con «el cambio de rol de la mujer en la sociedad», su creciente acceso al mundo del trabajo, con la consiguiente «independencia económica», Así y todo, Añúa advierte de que el divorcio «empobrece», máxime cuando los jóvenes se han tenido que implicar en «hipotecas de muchos millones y muchos años» para comprar una casa.

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060207/prensa/noticias/Alava/200602/07/ALA-ACT-328.html